Miss Gadget

iamhenrylee:

Mmh.

iamhenrylee:

Mmh.

(Source: imhenrylee)

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….al borde un ataque de nervios…

sporksundwaffles:

Mom: I’m going now, I want the house clean when I’m back in 2 hours.

You: Yeah, sure thing.

Next hour and a half…

And then your mom calls to say she’ll be home in 15 minutes…

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El mundo necesita más Steve Jobs

Estoy enganchado a Game of Thrones. Hala, ya lo he dicho. Empiezo así porque quiero reconocer públicamente esta debilidad que me ha llevado a ver increíbles paralelismos con nuestra sociedad actual, como el trono hecho de espadas para que el rey de los 7 reinos nunca esté demasiado cómodo con tanto poder y responsabilidad. Lo […]

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trendingtumblr:

Cuando no había Internet ni redes sociales.

trendingtumblr:

Cuando no había Internet ni redes sociales.

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irenemala:

* QUE TE PEGO, LECHE *

irenemala:

* QUE TE PEGO, LECHE *

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joludi:

Dadá.
Marcel Duchamp, como sabemos, no solo fue uno de los mayores innovadores del arte del siglo XX. Fue también un consumado jugador de ajedrez, con nivel de maestro. Yo he sentido muchas veces curiosidad por conocer su forma de jugar, y comprobar si existe algún rasgo en su estilo de juego que evoque o exprese su forma de entender la estética y la vida. El tema me parece importante porque si en efecto se diera esa “homotecia” entre el pensamiento y el juego de Duchamp, eso abonaría la tesis de que el ajedrez no es sino otra forma de arte, otra forma de expresión. Todavía no he podido analizar suficientes partidas de Duchamp como para poder juzgar por mí mismo, pero he leído comentarios contrapuestos de François Le Lionnais (literato, dadaista y ajedrecista como Duchamp e incluso mejor jugador que él) y de Raymond Keene (excelente jugador y gran publicista del noble juego). Para Keene, la forma de jugar de Duchamp es sin duda dadaista e innovadora, próxima a la llamada escuela Hipermoderna del ajedrez (una especie de revolución cuántica en lo relativo a los principios de juego, liderada por maestros como Nimzowitsch o Reti y que podría verse como una trasposición escaquística de Copenhague, frente al paradigma obsoleto de Tarrasch/Newton). Para Le Lionnais, en cambio, Duchamp jugaba de una forma vulgar y conservadora, totalmente opuesta a su ideario estético. A mi me gustaría que quien tuviese razón fuese Keene, pero las pocas partidas que he visto de Duchamp me indican lo contrario. Y es extraño, porque todo en la vida de Duchamp era rompedor, siendo el ajedrez una parte esencial de esa vida. Ya he contado que su esposa llegó a pegar con cola las piezas en el tablero con el que el “anartista” jugaba en sus años de retiro en Cadaqués, a fin de evitar que el genio jubilado dedicase tanto tiempo a las interminables partidas consigo mismo…Y el otro día supe que instaló, también en su casa de Cadaqués, un ajedrez suspendido del techo, en delicadísimo equilibrio, que obligaba a los jugadores a mover sus piezas de forma simultánea, para evitar que las piezas cayesen al suelo. Duchamp pensaba que un ajedrez que obligase a los jugadores a jugar simultáneamente sería aún una representación más perfecta y sin ventajas de la “armonía en el conflicto”…Totalmente dadá, hay que reconocerlo. En fin, un día de estos me pongo a reproducir un buen puñado de partidas de Duchamp para juzgar por mí mismo. Tengo muchísimas. En mi base de datos figuran encuentros del artista con figuras de primer nivel como Colle, Maroczy, Mieses, Lilienthal, Tartakower…Lo malo es que en todas esas partidas el perdedor es…Duchamp.

joludi:

Dadá.

Marcel Duchamp, como sabemos, no solo fue uno de los mayores innovadores del arte del siglo XX. Fue también un consumado jugador de ajedrez, con nivel de maestro. Yo he sentido muchas veces curiosidad por conocer su forma de jugar, y comprobar si existe algún rasgo en su estilo de juego que evoque o exprese su forma de entender la estética y la vida. El tema me parece importante porque si en efecto se diera esa “homotecia” entre el pensamiento y el juego de Duchamp, eso abonaría la tesis de que el ajedrez no es sino otra forma de arte, otra forma de expresión. Todavía no he podido analizar suficientes partidas de Duchamp como para poder juzgar por mí mismo, pero he leído comentarios contrapuestos de François Le Lionnais (literato, dadaista y ajedrecista como Duchamp e incluso mejor jugador que él) y de Raymond Keene (excelente jugador y gran publicista del noble juego). Para Keene, la forma de jugar de Duchamp es sin duda dadaista e innovadora, próxima a la llamada escuela Hipermoderna del ajedrez (una especie de revolución cuántica en lo relativo a los principios de juego, liderada por maestros como Nimzowitsch o Reti y que podría verse como una trasposición escaquística de Copenhague, frente al paradigma obsoleto de Tarrasch/Newton). Para Le Lionnais, en cambio, Duchamp jugaba de una forma vulgar y conservadora, totalmente opuesta a su ideario estético. A mi me gustaría que quien tuviese razón fuese Keene, pero las pocas partidas que he visto de Duchamp me indican lo contrario. Y es extraño, porque todo en la vida de Duchamp era rompedor, siendo el ajedrez una parte esencial de esa vida. Ya he contado que su esposa llegó a pegar con cola las piezas en el tablero con el que el “anartista” jugaba en sus años de retiro en Cadaqués, a fin de evitar que el genio jubilado dedicase tanto tiempo a las interminables partidas consigo mismo…Y el otro día supe que instaló, también en su casa de Cadaqués, un ajedrez suspendido del techo, en delicadísimo equilibrio, que obligaba a los jugadores a mover sus piezas de forma simultánea, para evitar que las piezas cayesen al suelo. Duchamp pensaba que un ajedrez que obligase a los jugadores a jugar simultáneamente sería aún una representación más perfecta y sin ventajas de la “armonía en el conflicto”…Totalmente dadá, hay que reconocerlo. En fin, un día de estos me pongo a reproducir un buen puñado de partidas de Duchamp para juzgar por mí mismo. Tengo muchísimas. En mi base de datos figuran encuentros del artista con figuras de primer nivel como Colle, Maroczy, Mieses, Lilienthal, Tartakower…Lo malo es que en todas esas partidas el perdedor es…Duchamp.

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(Source: nevver)

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(Source: couchslugs)

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